Roger Federer: Rey de reyes

Roger Federer: Rey de reyes

29 de enero del 2017

Eran las horas de la madrugada en Colombia y muchos fanáticos del tenis disfrutaban de una final Roger Federer vs Rafael Nadal luego de seis años. El suizo conquistó su Grand Slam 18.

Roger volvió luego de seis meses de ausencia, algunos pedían su retiro, él solo decía:”Jugaré dos años más”.

Rafael Nadal, su mayor rival, demostró que el suizo  aún tiene vigencia porque es el “mejor de todos los tiempos”.

Roger, muy sobrio en la cancha, se dio cuenta que su corona 18 de Grand Slam llegaba a sus manos, tal vez, la más importante.

Federer lloraba en su infancia porque sus padres no siempre podían darle lo que deseaba, eso, y otras cuestiones, lo convirtieron en un hombre grande, como dice su mamá.

“Es lo más grande que he logrado”, decía el suizo en medio de las lágrimas. Los fanáticos, efusivos, aplaudían y gritaban  “Eres el mejor de todos”.

Sus pasos lentos se dirigían a su corona 18, llorando no pudo hablar. Sin embargo, dio gracias a los espectadores que respondieron “gracias a usted”.

En la conferencia de prensa un niño lo abrazó y las autoridades lo controlararon, Él se paró de su silla, lo abrazó y dijo:” Es un héroe”. Muchos de los periodistas presentes no evitaron el llanto mientras el suizo sonreía porque la situación era bastante particular.

Fue emotivo y distinto, “su majestad”, como muchos le dicen, se retiró para llorar. Sí, el llanto le recordó que los días malos eran menos que los buenos.

“Le agradezco a Nadal por darme este partido”, dijo Federer. Nadal le respondió “Gracias a usted mi vida es lo que es”.

Mirka Vavrinec, esposa de Roger, dice que nunca lo vio tan feliz. “Corre como un niño, nuestros hijos dicen que es superman”, afirma la mujer.

“Lloro porque no pensé volver a ganar. Creo es mi triunfo más grande”, dijo el suizo ganador de 18 Grand Slam.

¿Por qué llora tanto si es el mejor?

Roger, a esta pregunta, responde “algún día lo confesaré”.

El suizo, de 35 años, se retira de la sala de prensa mientra muchos lo aplauden y lloran. “No dejen de soñar”, finaliza.

Muchos fanáticos se retiraron sin un autógrafo en el Abierto de Australia, pero se fueron conformes por ver a la leyenda.

“No me importa nada. Lo vi y soy feliz con eso”, confesó un fanático en medio de las lágrimas.