La mente esotérica de Hitler

1 de Octubre del 2018

Los libros fueron una de las pasiones más importantes de mi padre, quizás por las historias y los nuevos mundos para explorar, siendo la puerta imaginativa y soñadora que le impedían sentirse menos solo, encontrando consuelo a la tristeza de haber quedado huérfano a los siete años de su padre Manuel, quien falleció muy joven pues en ese entonces, no existían antibióticos para controlar una sinusitis aguda que acabó con su existencia. Yo crecí rodeado de libros y heredé ese gusto especial por abrir las páginas, olerlas, palparlas y leerlas con placer y avidez, por eso me encanta recorrer las librerías modernas para estar actualizado de las últimas tendencias literarias y adquirir una que otra obra que valga la pena para mí.

Sin embargo,el verdadero encanto, es de forma solitaria y relajada recorrer las librerías más antiguas de Bogotá. Por ejemplo esta semana anduve en las calles de los libreros en el centro de la capital, donde se encuentran verdaderos tesoros de ediciones publicadas hace décadas. Uno de los sitios más completos y originales de la zona, es la librería Merlín que desde hace años frecuento, su dueño es Célico Gómez, un hombre culto y dedicado en cuerpo y alma al oficio mercuriano, de llevar y traer información a sus clientes. En esa antigua casona de cuatro pisos es posible encontrar los ejemplares, colecciones y enciclopedias más extrañas, valiosas y únicas en Colombia; eso sí es necesario reservar al menos dos o tres horas, para saciar la curiosidad del intelecto.

Foto: Cortesía Armando Martí.
Librería Merlín en el centro de Bogotá

En esta oportunidad encontré varios títulos maravillosos, pero uno en particular llamó mi atención: “La Mente de Hitler” (Un informe secreto de la guerra), en donde el psicoanalista Norteamericano Walter C. Langer elabora un informe para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) americanos, sobre el análisis exhaustivo de la mente del Tercer Reich alemán, resolviendo muchos enigmas que todavía siguen planteando el fenómeno histórico del nacionalsocialismo. Me sorprendió que el tiempo corroboró la exactitud de las hipótesis planteadas por los métodos no convencionales, de este investigador acerca de la psique humana.

Al develar la psicopatología de la personalidad de Adolf Hitler, encontramos que sus tendencias podrían ser clasificadas como: hipertrofia del Yo y complejo del Mesías, pues este líder se consideraba la encarnación del bien para llevar a Alemania a dominar el mundo desde el convencimiento de que la raza aria era la más pura, lo que reforzaba con la adoración de sus seguidores. Esta errada creencia, además excluía a homosexuales, judíos, gitanos y disidentes que eran vistos como “defectuosos e indignos”.

La obsesión por el poder es una “locura” que se apodera de los dictadores, quienes con el tiempo se sienten amenazados y paranoicos, disfrazando su distorsionada percepción de sí mismos con el papel de “víctima”, por eso y para eso se creó la Gestapo, la S.S y el Ministerio del Ocultismo en cabeza de Erik Jan Hanussen, el astrólogo y vidente de cabecera de Hitler, que lo aconsejaba frente a los bloqueos emocionales de este líder político cuyos impedimentos eran tan fuertes que incluso sólo podía sostener relaciones íntimas con su “eterna amante” llamada Eva Braun, ella conocía esta debilidad y con paciencia y mucha prudencia, sobrellevaba una vida casi sin ninguna relación sexual satisfactoria.

Cortesía: Armando Martí

Como Hitler estaba incapacitado para expresar sus sentimientos amorosos y sinceros, optaba por “actuar” ante sus admiradores reforzando sus habilidades teatrales histriónicas, con el fin de convencer a las masas de sus ideas. Este complejo de inferioridad lo sublimaba a través de un complejo de superioridad, posiblemente causado por los malos tratos a los que fue sometido por su padre y la extrema pobreza social y material con que sobrevivió algunos años. Ese sería uno de los motivos por las cuales el Führer despreciaba a los débiles y a todo lo que no fuera fuerte y perfecto. Todas estas disfuncionalidades me llevan a la pregunta: ¿por qué la nación alemana tenía tanta fe y confianza en este guía? Una de las respuesta es que “el magnetismo animal y personal” junto con su carisma de líder, hicieran el milagro. Al parecer una extraña y potente fuerza sobrenatural lo acompañó durante muchos años.

Existió un hecho muy especial, que hizo posible que Hitler desarrollara estas capacidades mentales a través de sustancias psicoactivas como el peyote, una planta originaria de los desiertos de México y Estados Unidos, satanizada por muchos y estudiada por pocos, cuyas propiedades sagradas producen viajes y desdoblamientos astrales en quien las consume. Fue en este contexto donde Hitler pudo realizar su propia regresión a vidas pasadas, la cual generó una certeza y seguridad que lo acompañarían hasta su muerte.

La regresión es un técnica ejecutada por medio de la hipnosis clínica o bajo la influencia de la sugestión activa, con el fin de recordar eventos ocurridos en el pasado en esta vida o en vidas anteriores. En teoría, al recordar situaciones traumáticas que yacen en el inconsciente dejan de estar reprimidas y al expresarlas estos bloqueos desaparecen, dando paso al equilibro y la tranquilidad mental. Uno de los pioneros de la Regresión Hipnótica Clínica, fue el Dr. Brian Weiss, un psiquiatra norteamericano autor del famoso libro “Muchas vidas muchos sabios” y la técnica consiste en poder llegar a la raíz del problema al recordarlo, traerlo al presente y una vez identificado poder resignificarlo. De esta forma, el organismo logra auto reformarse, haciendo que los trastornos nerviosos y emocionales se mejoren ostensiblemente.

Una noche de invierno de 1909, Hitler que en ese entonces era artista y pasaba hambre, tenía una especie de “mentor” de las ciencias herméticas, librero y mago de origen vienés, cuyo nombre era Ernst Pretzsche, quien le proporcionaba libros de esoterismo para que aprendiera de estas artes milenarias y así poder construir un pensamiento mágico, que reforzaba a través del consumo de sustancias psicoactivas. Aquel día, Hitler entró en un profundo trance y empezó a ver luces intermitentes que le abrían puertas a diferentes escenarios italianos con personas vestidas a la usanza del medioevo.

Después de centralizar las diferentes imágenes, contrarió a lo que imaginaba descubrió que no había sido un noble y destacado gobernante, conde o eminente sabio. La información que le llegó de su vida pasada, fue la reencarnación de Landulfo Il de Capua, un personaje que había sido ocultado por el compositor Richard Wagner bajo el nombre de Klingsor de su ópera “Parsifal”, en donde narra la búsqueda del Santo Grial (obsesión que perseguiría de por vida al futuro dictador). Landulfo era nada menos que uno de los más tenebrosos magos negros de esa época, dueño de toda la tierra “Di Labour” que se extendía desde Calabria a Nápoles hasta la isla de Capri, llegando también a Sicilia.

En su inmenso castillo de Kalot en las montañas de Monte Castelo Italia, era donde se realizaban terribles sacrificios humanos y rituales de Magia Roja y Negra. Este espeluznante descubrimiento en lugar de aterrarlo, al parecer generó en la mente de Hitler una fascinación y entusiasmo por el ocultismo, pues esa certeza lo llevó a pensar que tenía potestad sobre las fuerzas oscuras y esta influencia mágica lo hacía sentir protegido y seguro; determinando no sólo el nacimiento del régimen nazi sino también convirtiendo a Alemania en el ícono del esoterismo europeo, que más adelante desataría la Segunda Guerra Mundial.

El origen esotérico de la Alemania nazi

Foto: Cortesía Armando Martí.

Esta investigación periodística aunque inusual, presenta un relato de eventos pasados ​​relacionados con los orígenes y la ideología oscurantista del nacionalsocialismo en Alemania. El tema no son las organizaciones, a través de las cuales los hombres expresan racionalmente sus intereses en un contexto social y político. Más bien, es una historia enfocada en los mitos, símbolos y fantasías que influyeron de forma sorprendente en el pensamiento reaccionario y disciplinado de los nazis, ya que, sus protagonistas principales fueron místicos, videntes y magos, que tenían poco que ver con las realidades mostradas al pueblo alemán y al mundo entero. De hecho, sus ideas y extraños cultos fueron las doctrinas del Tercer Reich.

Es importante recordar que las fantasías pueden alcanzar un estado causal una vez que se han institucionalizado en creencias, valores y grupos sociales. Las fantasías también son un síntoma de los cambios culturales inminentes y de la acción política, como el movimiento de extrema derecha en Alemania, que se preocupaba por la creación de una élite súper humana y en el exterminio de seres inferiores para el establecimiento de un nuevo orden mundial. Lo anterior basado en los principios de la Ariosofía tomado en parte de la Teosofía de Helena Petrovna Blavatsky (escritora, ocultista y teósofa rusa), que describe en sus escritos una edad de oro cuando sabios gnósticos daban prevalencia a una sociedad pura y superior racialmente, la cual estaba siendo amenazada por nuevas corrientes religiosas y para contrarrestar este enemigo se fundaron órdenes secretas dedicadas a la revitalización de los conocimientos esotéricos, a través de la creación de un imperio alemán.

El papel y la importancia del ocultismo, tomó una fuerza como una forma sagrada de legitimizar las acciones radicales que estaban por tomarse, desde un movimiento secreto llamado la ideología völkisch. Este término se deriva de la palabra “Volk” que significa “gente” y “pueblo”, y para los alemanes denotó la colectividad nacional inspirada en cualidades metafísicas que definían la esencia cultural.

De esta manera, el pensamiento de la raza aria de Alemania, daba como fenotipo hombres y mujeres de ojos azules, pelo rubio, alto y bien proporcionado, nobles, honestos y valientes, que en contraposición a los judíos provocaron el colapso de los valores e instituciones tradicionales, una raza “biológicamente inferior”. Estas teorías de excelencia racial ario-alemana, estuvieron respaldadas por el ocultismo por medio de los símbolos de la Gnosis Mística del Rosacrucismo y la Francomasonería.

Uno de los asesores esotéricos antes y durante el régimen de Hitler fue el poderoso psíquico Karl Maria Wiligut conocido como el Rasputín de Himmler, que con su memoria prodigiosa y una representación inspirada en las tradiciones arcaicas germánicas, se convirtió en el mentor favorito del SS Heinrich Himmler sobre temas mitológicos. Este hombre era consultado secretamente para tomar las decisiones más trascendentales, diseñando no sólo el anillo de cabeza de la muerte usado por los miembros de las SS, sino también ubicó la Wewelsburg como el castillo de la orden de las SS. Pero ¿quién era Karl Maria Wiligut y cómo llegó a ejercer esta influencia extraordinaria?

Heinrich Himmler la mano derecha de Hitler en los asuntos ocultista, quedó impresionado por la clarividencia ancestral de Karl Maria Wiligut, pues este exmilitar austriaco aseguraba ser descendiente del dios nórdico Thor y su doctrina se basaba en que en el año 228000 a.C, en el cielo se podía apreciar el brillo de tres soles, cuando la tierra estaba poblada de gigantes, duendes y otras criaturas fantásticas. Wiligut ingresó a las SS usando el nombre de Karl Maria Wiesthor y gracias a su erudición astronómica y antropológica, asumió un singular puesto dentro del gobierno nazi: jefe del Departamento de Prehistoria.

Wiligut le habló a Himmler, de la posibilidad de que el Tíbet había sido el refugio de una civilización avanzada, probablemente la misma que antes había habitado el continente perdido de la Atlántida. Asimismo, era un devoto de la Teoría del “hielo cósmico” según la cual lo que sucede en el universo, es producto del antagonismo entre soles y planetas de hielo. Por otra parte, afirmaba que el castillo de Wewelsburg, donde se montó el templo de la SS, podía compararse con Malbork, la mayor fortaleza gótica de Europa que había sido construida por los caballeros teutónicos en la Polonia del siglo XIV, razón por la cual también funcionaba como un museo, centro de adoctrinamiento para oficiales de la SS y debido a su singular energía se realizaban ritos paganos de casamiento entre los miembros del grupo; se celebraba el solsticio de invierno tal como hacían los antiguos pueblos germánicos; se ornamentó el piso con un sol negro compuesto por doce runas que se combinaban para formar tres esvásticas superpuestas (el engranaje solar oscuro); y Himmler bautizó varias salas del castillo con nombres de personajes y objetos mitológicos como el Rey Arturo.

Una serie de documentos encontrados una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, indican que Himmler planeaba transformar esta fortaleza en una especie de Vaticano del Tercer Reich. A Hitler, como hemos visto le fascinaban estas pseudo mitologías y quería que el resto del mundo estuviera convencido de que sus tesis racistas tenían fundamentos científicos, por lo cual fabricó evidencias arqueológicas a través del Departamento para el Estudio de la Herencia Ancestral, donde reunió a investigadores comprometidos con el régimen nazi, que lideraron grandes expediciones a lo largo del norte de Alemania, Suecia, Iraq y el Tíbet.

Foto: Cortesía Armando Martí El enigmático y oscuro Adolf Hitler

Como hemos visto, la consolidación de la Segunda Guerra Mundial, se libró a un nivel externo como interno. El poder cuyo objetivo único es tener más poder y sustentarse en la ambición del ego enfermo de algunos dirigentes que pasaron a la lista negra de la historia del mundo, cobraron la vida de millones de seres humanos, además de incalculables pérdidas económicas, sociales y morales. El detrás de cámaras de estos tristes y abominables acontecimientos, están rodeados de manipulación, magia y una delirante codicia, que terminó tan mal como inició. Ojalá podamos seguir revelando estas informaciones que estuvieron clasificadas como secretas, pues la única esperanza que nos queda para resistir y aprender, es la de conocer la verdad por más absurda o terrible que sea.

Por: Armando Martí