‘El hombre del teléfono’,  la catarsis de ‘La niña Mencha’

‘El hombre del teléfono’, la catarsis de ‘La niña Mencha’

30 de Enero del 2017

La protagonista de la novela ‘Gallito Ramírez’, la recordada ‘Niña Mencha’ o Gaviota como la apodaban en ‘Café con aroma de mujer’, ya no es la misma mujer enamorada e ilusa que se le veía en esas telenovelas. Ahora  Margarita Rosa de Francisco es una mujer fuerte, con grandes retos y pasiones, que devora libros como si la vida se le acabara al día siguiente.

En el marco del Hay Festival Cartagena, la actriz lanzó su primer libro titulado ‘El hombre del teléfono’. En conversación con el escritor barranquillero Giuseppe Caputo, en el Centro de Cooperación Española, ella, a través de la narradora de su libro, contó los miedos más grandes que ha tenido en su vida, los momentos más difíciles al lado del ‘cantante’ y del humor que le expresaba ‘el Hombre del teléfono’, un personaje que marcó su vida.

Caputo le preguntó: “en el libro dices, ella se divorcia del cantante, y luego te saca la gota fría, luego dices ‘el hombre del teléfono se burla de la ‘Zoociedad’, en ese orden podemos decir ¿el ‘cantante’ es Carlos Vives y  el ‘Hombre del teléfono’ es Jaime Garzón?”

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Margarita muy tranquila le comentó al escritor costeño que prefirió llamar alegóricamente a los autores de su libro, además que por razones estéticas no lucían esos nombres en su obra, aunque para ella, nombrarlos de esa manera, le da dos bofetadas al mensaje que quiere dar, “Ellos son solo vehículos que uso para expresar algo. Como figuras públicas no me interesa contar algo de ellos”.

De Francisco comentó que su libro lo escribió hace cinco años casi al mismo tiempo cuando empezó a deleitar a los lectores a través de sus columnas de opinión. A ella siempre le interesó escribir, una pasión que es innata en la actriz. Un día Penguin Random House le hizo la propuesta de publicar su primera obra literaria, Margarita les dijo: “tengo esa cosa ahí guardada”, refiriéndose a su libro, así que lo terminó, lo entregó y a la editorial le gustó.

El psicoanálisis, el canto y el enamoramiento

Desde pequeña, Margarita siempre ha llamado la atención a cualquier lugar que llega y se acostumbró como ella dice a “chupar la atención de la gente”, esa exposición siempre había sido por su cuerpo y su bello rostro, ahora el reto es distinto y a otro precio porque ahora se trata de exponer pensamientos, “una forma de estar un poco más desnuda que antes”, según la autora de ‘El hombre del teléfono’,  es una nueva manera de exponerse mucho más cruda pero más satisfactoria que otras formas.

Alt_Margarita Rosa Francisco y Giuseppe Caputo

Margarita desde los ocho años se introdujo en el psicoanálisis por desesperación de su madre, pues la actriz sufrió varias crisis de pánico, su madre consultó a una psicoanalista llamada Florentina Londoño, a quién la autora le dedica el libro,  “Tuve una conexión tremenda con esta mujer, me enseñó a observar, a asociar libremente las ideas, a escribir sin comas ni puntos, y aprendí que uno no recibe ayuda de terapeuta inmediata, todo hay que descubrirlo”, así habla Margarita de una de las mujeres que marcó su vida.

En el libro, la intérprete de ‘La Caponera’ relata un episodio de abuso sexual que plasmó en su obra, una historia que jamás había comentado la actriz, sin embargo, ella dijo “la gente se revictimiza más cuando habla de estos episodios que son tan comunes hoy en día, me atrevería a decir que a más de uno en esta sala le ha pasado, es mucho más de lo que imaginamos”. La columnista dijo que tuvo que elaborar muy bien ese relato en la terapia, hoy en día piensa como si le hubiera ocurrido a otra persona, además que en el libro pudo extraer algo bello de esa cosa terrible que sucedió.

“Me considero pésima cantante”, dice con una risa Margarita, la artista no encuentra un lugar mágico para hacerlo, no es lo suyo, como actriz lo intentó  interpretando a ‘Gaviota’, lo hizo porque era un personaje, pero cuando ha querido cantar sus propias canciones le ha dado mucha vergüenza, “no sé por qué me siento tan vulnerable al cantar”, ella ha intentado todo para dejar ese miedo, pero es una tarea que le ha sido imposible, sin embargo, en la charla con Giuseppe le pidieron que interpretara el coro de la novela ‘Café con aroma de mujer” y lo hizo llevándose los miles de aplausos de los invitados.

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A otra persona a quien Margarita le agradece es a su profesor de actuación en Madrid: Juan Carlos Corazza. Un día él le propuso que escogieran una parte del cuerpo de un compañero del género opuesto para empezar a actuar como él, ella escogió el pecho, “cuando empecé a hacer el ejercicio, noté que estaba muy cómoda, me sentí libre, uno ve ese peso cultural de haber nacido mujer. Desde pequeña lo pensaba seriamente era mejor ser hombre que ser mujer, mil veces”.

El enamoramiento es un estado lamentable del ser humano

Mientras las hojas de los árboles se mueven en el gran patio del Centro de Cooperación Española, avisando que llega la noche a las mágicas calles de Cartagena, sin pelos en la lengua la actriz comentó “el estar enamorado es algo lamentable para el ser humano”. Para Margarita el estar feliz es un estado de acidez, nunca lo relaciona con la alegría o la euforia del momento, el término de felicidad para ella es igual a la tranquilidad.

“Si la felicidad se relaciona con estar enamorado, entonces es estar completamente borracho donde el ser humano ha caído en desgracia”.

Siempre se sintió elogiada cuando el hombre que le gustaba se acercaba a ella y la cortejaba, según ella no tenía que seducir a ningún hombre, simplemente llegaba y la conquistaba, para ella eso era suerte. “Luego de tantos fracasos un día asumí que no había una persona para mí y que iba a estar sola,  me sentí feliz, sin pensarlo en ese momento llegó la persona que anda por ahí tomándome fotos”, dijo entre risas  refiriéndose a su novio el holandés Will van der Vlugt.

“Leo de forma desesperada como si se me fuera acabar el tiempo”

La literatura le llegó a Margarita en un momento tardío, no leía mucho cuando pequeña, así que en su juventud los libros no eran sus mejores amigos, al pasar el tiempo descubrió en la lectura su gran pasión, después de devorar unos cuantos libros se preguntaba ¿Cómo es posible que no haya leído antes?. Admira a los escritores que leen mucho, cuando conoce a personas que se instruyen en la lectura se siente como una niña pequeña al lado de ellos.

“He empezado a leer de forma muy desordenada, a veces pienso que necesito un profesor de literatura que me ayude, porque he leído desesperadamente de todo, como si se me fuera a acabar el tiempo,  y de pronto me fuera a morir”.