Oscuro panorama para Jair Bolsonaro

Oscuro panorama para Jair Bolsonaro

30 de Octubre del 2018

Brasil, el país mas grande de América Latina y la sexta economía del mundo, tiene uno de los panoramas políticos más difíciles y enredados de esta parte del continente. El poder nacional, regional y local, se lo disputan 35 partidos, en medio de la corrupción, el crimen y la pobreza, y aun así, ningún gobernante ha logrado superar estos problemas. En el Congreso no hay partidos dominantes y las mayorías se logran comprando los votos para que pasen las leyes, mientras los dueños de los grandes capitales se enriquecen cada día más.

La democracia que regresó al país con las elecciones en octubre de 1985,  con la victoria del partido Social Democrático, parece no haber funcionado del todo bien. Arrancó con un signo de muerte, la del presidente electo de Tancredo Neves quien falleció antes de posesionarse y en su remplazo, el vicepresidente  José Sarney asumió el poder, en un momento en el que se esperaba que se destaparan lo abusos de las dictaduras y sobre todo los crímenes, cuando los archivos aun estaban frescos,  pero que con los años desparecieron.

La violación de los derechos humanos durante la dictadura de Ernesto Geisel, entre 1974 y 1979, la censura de prensa y el recorte de libertades la heredó Joao Figuereido, quien si bien no dio un golpe, fue ungido con la presidencia por el dictador Geisel para seguir con la misma orientación de liquidar a todo aquel que fuera considerado un “subversivo peligroso.”

El gigante suramericano es uno de los pocos países de occidente que no ha investigado y juzgado a sus exdictadores por los crímenes cometidos durante su mandato. Con la llegada de Bolsonaro al poder la posibilidad de que se reabran los casos más escabrosos de las desapariciones forzadas ordenadas desde el Palacio de Planalto en Brasilia, está sepultada, porque el nuevo presidente defiende las ejecuciones sumarias a los enemigos del sistema, como lo manifestó en campaña. 

Kienyke.com dialogó con Lucía Newman periodista chilena-estadounidense experta en política latinoamericana, quien a lo largo de su exitosa carrera en CNN International y desde hace algunos años como editora de América Latina para Al Jazeera, ha entrevistado a los más importantes líderes de América y Europa, convirtiéndose en una conocedora  excepcional de la realidad latinoamericana.

Congreso sin mayorías

En el Congreso brasilero nadie cuenta con las mayorías y para gobernar deben hacerse pactos, lo que da pie a la enorme corrupción. Según Newman, para sacar adelante cualquier iniciativa se compran esos ‘partiditos’ para armar coaliciones y financiar campañas. “Cada vez hay más de estos partidos, es una cosa inmanejable”, aseguró. 

Por su conocimiento de la política de ese país sabe que el ahora presidente, Jair Bolsonaro, hacía parte de un partido que tenía un único miembro, él. “Llevaba casi tres décadas en el legislativo, sin ser una fuerza mayoritaria , que no se consideraba como ningún riesgo para la clase política; pero que ahora es la segunda fuerza en el Congreso, solo superado por el Partido de los Trabajadores (PT), ‘un clásico de Brasil'”. 

Aclaró que en Brasil no hay ideologías a menos que les convenga: “Si hay que ser de derecha, se es de derecha;  si hay que ser de izquierda, se es de izquierda; si hay que estar en el centro, se está en el centro”. 

Según ella, varias zonas del país estuvieron durante doce años con el PT, cuando tuvo el poder, luego con el Social Demócrata y después con Temer que es de derecha. “Ahora toca esperar qué pactos harán con este nuevo gobierno”, señala

Respecto al flagelo que vive Brasil por la corrupción, comentó que “no ha cambiado nada, que todo sigue absolutamente igual”. Dijo que la mitad de los miembros del Congreso han sido investigados por corrupción, por casos iguales o peores de los que imputaron a Lula Da Silva, quien se encuentra privado de la libertad. 

Explicó que todos los gobiernos de Brasil han utilizado esos mecanismos de corrupción, sin excepción y que el único que no ha estado manchad, en el escándalo de los dineros a través de Odebrecht, en el cual todos los partidos disfrutaron de los beneficio ofrecidos, ha sido Bolsonaro.

“Dijeron que Bolsonaro no aprovechó, pero su postura era tan ridícula que no valía la pena, su voto no era necesario. No recibió coimas. Pasó de no ser nadie a convertirse en el salvador de Brasil”, contó. 

Sin embargo se refirió al nuevo presidente como” alguien que dice que no es corrupto pero está rodeado de ellos, todos los que saltaron de otros partidos y se le unieron son corruptos. Lograr algo nuevo en las instituciones se ha degenerado tanto que se necesita para ellos una reforma política, pero los que tienen que hacerlo son los que se benefician del statu quo y no lo van a hacer”. 

Más allá de su postura por los derechos humanos, el amor por las dictaduras, la admiración por Pinochet y por todos los dictadores más atroces de América Latina, comentarios racistas, homófobos, violentos, política del miedo con respecto al medio ambiente -dijo Newman- el pueblo lo eligió. 

Al respecto, Dawisson Belém Lopes, politólogo y docente de la Universidad Federal de Minas Gerais, indicó que efectivamente hay muchas tensiones por dichos temas sociales: “La gente, los negros, LGBT, las mujeres, tienen miedo, están miedosos porque lo que se siente por las calles es como si hubiera una autorización por la violencia, por hacer justicia con las propias manos y ese es el peligro más claro que se puede sentir hoy en día”.

Belém Lopez y Newman coinciden en que Bolsonaro quiere complacer a Donald Trump y así tener un apoyo incondicional de los Estados Unidos, lo que le conviene al nuevo mandatario por ser la mayor potencia mundial y política a la que podrá recurrir cuando lo requiera.

” La manera en como se ve Brasil tendrá que cambiar durante los próximos años, así como la manera de formular las políticas. Pienso que Bolsonaro va a proceder de una manera personalista y la tendencia es que él tenga en Donald Trump un modelo de liderazgo y eso será lo que va a ocurrir”, dijo Belém Lopes. 

“Son muy graves los fenómenos políticos en América Latina. Funcionan como oleadas, como péndulos. Estas oleadas van desde las dictaduras, a la democratización, a las de centro izquierda, a las de derecha, aquí exceptúo a Colombia. Esta parte de América se volcó de nuevo a la derecha y al populismo, da pavor pensar que la tendencia del Brasil se contagie en otros países”, comento Newman. 

El panorama que le espera a Bolsonaro es crítico: economía en recesión,  13.2  millones de desempleados, alto índice de analfabetismo, pobreza, crimen galopante y con pocas posibilidades de sacar al país adelante si no logra reformas en el Congreso y cumplir con sus promesas de campaña:  la reducción de la criminalidad, el combate a la corrupción, y la disminución de las tasas de desempleo