Cuando lo caro se paga con gusto en Cartagena

Cuando lo caro se paga con gusto en Cartagena

20 de enero del 2017

Si, ya escribieron por cuanta red social existe que todo en Cartagena estaba carísimo, que por allá yo no se quien se dejó empujar una cuenta de más de 300 mil pesos por una carpa, sillas y una limonada de coco y yo personalmente vi con estos ojitos un gringo con 2 grupos vallenatos, 3 viejas haciéndole masajes hasta al perro, la esposa se comió cuanto le ofrecieron y esa cuenta, calculo yo, iba como en 1 millón.

Por otro lado, tuve la oportunidad, el gusto y el inmenso agrado de hacer un recorrido por varios restaurantes de Cartagena y evalué varios aspectos respecto a lo que recibí en cuanto a precio vs calidad, servicio y producto.

Para pegarle una buena criticada a un restaurante hay que ir sin límites y así fue.  Cada golpe era como debe ser: Aperitivo, entrada, plato fuerte, postre y en algunos sitios un pousse café, por esto del exceso que aveces tiene uno que es gordito, con el volumen de alimentos ingeridos y era apropiado y decoroso aplicarse un amaretto en pro de una buena digestión.

Platos entre los $35.000 y los $60.000 pesos , entradas de $22.000 á $30.000 , limonadas de coco de $18.000 , vinos de $125.000; digna bebida para maridar la suntuosidad de los platos y uno que otro scotch de $22.000 “el trago”.

Me encontré con platos muy bien decorados, visualmente agradables e interesantes, de esos que despiertan cierta curiosidad del paladar y nos cautivan con una esplendorosa explosión de olores…. (Creo que me sobre actué con la descripción). Pero bueno, al final, muy chusco el plato, decoradito, buen olor pero todo un esfuerzo y toda una cadena de aciertos que a la final en algunos sitios fue estropeada por el más perverso de los servicios. No en todos los restaurantes, por supuesto, pero alcancé a vivir la experiencia de tener a un mesero que me llamó afuera del restaurante a preguntarme por qué no había querido pagar la propina, luego de que se demoró 25 minutos en atendernos, no sabía como describir los platos y nunca llegó la entrada que pedí porque se le olvidó “marcharla” en la cocina.

No todo fue malo. Que magnificencia y fastuosidad de sabores en el restaurante MAREA by Rausch. Aclaro, no lo digo por lambón,  soy sincero y debo confesar que para mi gusto las porciones en otros de sus restaurantes son miserables, pero allá no, fue fantástica la experiencia.  Nos recibió con gran agrado un mesero que notó mi emoción al ver un solemne piano negro de cola. Me invitó a tocarlo y obvio no pude resistirme a esa invitación. Pero no estoy hablando de eso, estoy hablando de lo impresionante, de lo decoroso, del gran profesionalismo de sus meseros. Que atención más grata, que vehemencia.

Las críticas en gastronomía jamás deben ser destructivas y es por esto que no nombro los restaurantes donde no tuve una acertada visita, muy al contrario,  me gusta realzar con honores los sitios que se esfuerzan por brindarle a sus clientes lo mejor. Esos pesos gastados son con un gusto infinito y siempre dará gusto volver.

Santiago D. Otero

Twitter @tatootero79

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