Estatuto de la oposición y reforma política

Estatuto de la oposición y reforma política

2 de Febrero del 2017

Los gobiernos antidemocráticos y dictatoriales, han establecido como su forma de gobernar la persecución a todos aquellos que se opongan a su programa y persiguen todo movimiento que pretenda construirse o levantarse contra las medidas discrepadas al interés nacional, violando los elementales principios democráticos de respeto a los derechos humanos, a las libertades, al disentimiento y por supuesto, evitando a cualquier costo, la existencia legal de corrientes  de oposición, que en la historia han obligado el surgimiento de la insurgencia armada.

América Latina, vivió en el siglo pasado fenómenos de dictaduras militares en varios escenarios entre los que se tiene, Chile, Argentina, Uruguay, Ecuador, Perú, Nicaragua, Salvador. Adicional existieron gobiernos bipartidistas y represivos como en Brasil, Venezuela, Panamá, México y Colombia por supuesto; dando origen al nacimiento de guerrillas que durante varias décadas actuaron contra el régimen imperante y que sus pactos de reinserción han producido tibias reformas democráticas, como la Constitución del 91 en el caso de Colombia, o cambios de gobiernos en Nicaragua, Salvador y Chile.

Haciendo referencia a nuestro país, los intentos de acuerdos de paz con las FARC, dieron origen a la Unión Patriótica y a la participación política de algunos voceros en el Congreso (Iván Márquez, hoy vocero de las FARC, por ejemplo), que lamentablemente por la intolerancia del régimen y equivocaciones de la insurgencia terminaron en el más horrendo genocidio contra los más de 3000  miembros de la UP, que además de producir indignación y vergüenza sirvieron de ejemplo hasta por las sanciones impuestas al país de la necesidad de producir pactos serios y avanzar en cambios estructurales, políticos e ideológicos de quienes gobiernan la nación o pretenden hacerlo en competencia dentro del marco de la legalidad.

El pacto con los grupos insurgentes afines de los años 80 y principio de los años 90 produjo cambios importantes en la carta política modificada en la constituyente del 91, que permitieron el surgimiento de nuevas alternativas políticas y la construcción de espacios que dieron lugar a ampliar la estructura democrática, profundizando el Estado de Derecho y aumentando la participación ciudadana (el Senado de elección Nacional, la creación de la Defensoría del Pueblo, de la Fiscalía, de la Corte Constitucional, los mecanismos de participación popular, entre otros). Temas pendientes de reglamentación mediante leyes del Congreso se atrasaron o evitaron por las posturas antidemocráticas de los movimientos del bipartidismo que se negaron a aceptar los cambios, pretendieron derogar los avances de la nueva constitución. Ejemplo de esto, es la no reglamentación del Estatuto de la Oposición y la falta de posibilidades a la ciudadanía para participar en el control político o como miembros del Estado.

Debo recordar que la democracia como forma de gobierno es muy nueva en la historia política de las naciones. Los gobiernos eran autocráticos, autoritarios, dictatoriales y profundamente represivos contra los ciudadanos que pretendían lograr participar o cambiar sus programas. Sólo logró ampliarse la democracia mediante el levantamiento insurreccional, civil o militar.

La Constitución del 91 pretendió hacer que los gobernantes que no tenían el apoyo mayoritario de los ciudadanos permitieran que sus contrarios tuvieran la posibilidad de expresarse a través de vocería en los órganos legislativos, o los de control o las expresiones ciudadanas organizadas que debían reglamentarse en una ley que creara el Estatuto de la Oposición y la posibilidad de ser elegido en organismos de vigilancia al gobierno de turno.

En el Pacto de la Habana, se acuerda llevar al Congreso para su aprobación el Estatuto de la Oposición y la ampliación de la participación de los ciudadanos y los movimientos nuevos con una reforma política.

Después de 17 sesiones entre voceros del Gobierno y sus partidos de coalición y los partidos de la oposición (excepto el Centro Democrático) e independientes, con la colaboración de la fundación Carter, se concertó un texto, que debe ser refrendado por el Congreso; si bien no es lo mejor, es un buen inicio para caminar en la necesidad de poner en práctica la idea de que un sistema auténticamente democrático y pluralista debe tener como característica imprescindible la existencia de la oposición política con todas las garantías puntuales que den posibilidades a la alternación en el ejercicio del poder.

Ahora entonces, el reclamo al Gobierno y al Congreso por parte de los partidos y movimientos incluyendo el que surge de las FARC y las expresiones de la ciudadanía decente y organizada, es de dar el paso a una ley urgente que no castre la permanencia en el Congreso y en general en el Estado de las expresiones contrarias o minoritarias en la política nacional.

Son prioridades entre otros aspectos: el voto electrónico, el umbral del 2% para los partidos que obtuvieron menos del 15% de la votación parlamentaria anterior, creación de una nueva estructura electoral que cambie la actual registraduría y CNE. La financiación estatal de las campañas y los aportes equitativos a los partidos políticos minoritarios, mecanismos ciertos de control que acaben con la corrupción, el clientelismo y el saqueo a los recursos del Estado y por supuesto, que los organismos de control, sean dirigidos por las coaliciones contrarias al Gobierno de turno.

Si no es posible que los ciudadanos participen en las decisiones fundamentales que se deben tomar para proteger la vida, las libertades y los derechos, no se está conviviendo en un Estado Democrático.

** Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.