La historia de Caín y Abel se hizo realidad en Colombia

La historia de Caín y Abel se hizo realidad en Colombia

29 de enero del 2017

Emiro Peña Díaz se encuentra parado en frente del cuarto de uno de sus hijos. Sus demonios parecen no dejarlo en paz mientras se pregunta: ¿Por qué mi hijo mató a su hermano?

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“Asesiné a mi hermano pero no sé por qué lo hice”, confesó el adolescente de 17 años en Cumaco, vereda del municipio de Sabanalarga, departamento del Atlántico.

Tomás Alberto Díaz Salinas, de 29 años, fue atacado mientras dormía con su esposa, Yesenia Ortega Mendoza que, a su vez, sería amante del menor de los Díaz.

¿Un escabroso triángulo amoroso?

Algunas personas comentan que el adolescente estaba enamorado de Yesenia. Aunque la culpa lo perseguía por estar comprometida con Tomás, no le importó mantener una relación de amantes.

“Le dije que no estaba bien que se enamorara de ella porque era la mujer de su hermano”, confesó Emiro a las autoridades mientras su desasosiego parecía consumir a un padre que no cesó en el llanto.

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El joven, que se encuentra este sábado en la Fiscalía, lamenta mucho lo sucedido porque sabe que destrozó una familia, su familia.

La madre de Tomás y el adolescente dice que Yesenia venía de Venezuela y que allá dejó a su primer marido preso por haber matado su amante, “Una historia repetida”. En medio de lágrimas y una tristeza que solo entiende el corazón de una mamá dijo que “algo le hizo para que perdiera la cabeza por ella”.

Las autoridades cuestionaron al joven para que confesará el delito. Él, como si fuera una película de terror, contó los detalles del brutal asesinato.

A eso de la medianoche se levantó de su hamaca, que estaba a pocos metros de la casa de Tomás y Yesenia. En el domicilio había una escopeta por seguridad. La tomó, la cargó y fusiló a su hermano con varios tiros. Luego se llevó a la mujer y a sus tres sobrinos en una moto. Sin embargo, en un trayecto del camino, tuvo que devolverse porque no tenía dinero.

Cuando llegó nuevamente al lugar, donde minutos antes había matado a su familiar, fue recibido por la Policía Nacional.

Cuando cumpla la mayoría de edad, tras aceptar los cargos, el menor deberá pagar una condena que se dará a conocer en los próximos días. Sus padres, que siguen invadidos por la tristeza, saben que es un episodio que los marcó para siempre.