Estas ballenas no se ven, pero sí se oyen

30 de Abril del 2019

Salvatore Cerchio impactó al mundo de la ciencia de las ballenas en el 2015, cuando encontró muestras de una nueva especie en un entorno silvestre por primera vez. Ahora, ha ubicado el hábitat de esa especie, bautizada la ballena de Omura en honor a Hideo Omura, un prominente biólogo nipón especialista en cetáceos.

Estas ballenas no se ven, pero sí se oyen

Salvatore Cerchio impactó al mundo de la ciencia de las ballenas en el 2015, cuando encontró muestras de una nueva especie en un entorno silvestre por primera vez. Ahora, ha ubicado el hábitat de esa especie, bautizada la ballena de Omura en honor a Hideo Omura, un prominente biólogo nipón especialista en cetáceos.
La sorpresa del estudio, publicado en marzo, es que los rorcuales de Omura, aunque poco vistos, están muy diseminados por el mundo tropical.
Cerchio, investigador en el Acuario de Nueva Inglaterra, en Boston, encontró una población frente a las aguas de la costa noroeste de Madagascar, y reunió reportes de avistamientos desde Japón, Australia, Brasil e Indonesia, entre otros sitios. En total, identificó 161 reportes de la ballena de Omura en 95 sitios.
Los científicos dijeron que el hallazgo es un recordatorio de lo poco que realmente sabemos de lo que sucede en los océanos del mundo.
La innovación tecnológica en los aparatos de grabación, los avances en el análisis genético —y el simplemente saber qué buscar— parecen haber llevado a los nuevos discernimientos.
Los dispositivos más sofisticados de hoy permiten a los investigadores posicionar las grabadoras en el lecho marino durante 6 a 12 meses. También pueden detectar un rango más amplio de tonos. Christopher W. Clark, un experto en acústica cetácea y quien no estuvo involucrado en el estudio, dijo que planea volver a revisar sus grabaciones viejas en busca de los sonidos característicos del rorcual de Omura.
Las ballenas de Omura cantan a una frecuencia tan baja, dijo Cerchio, que cuando estaba buceando en su hábitat sentía, más que escuchaba, sus patrones rítmicos característicos de canto, y típicamente tenía que reproducir las grabaciones a mayor velocidad para realmente escucharlos.
Los investigadores japoneses identificaron los rorcuales de Omura por primera vez en el 2003, con base en un varamiento en 1998 en Japón y en tejido de ocho animales muertos en los 70s. Los rorcuales tienen cuerpos relativamente pequeños, genética distinta y cráneos de forma inusual, llevando a los investigadores a concluir que se separaron de sus primos 17 millones de años antes.
Son ballenas barbadas, lo que significa que se alimentan por filtrado, y pueden ser identificadas por su coloración asimétrica. Prefieren los entornos tropicales y no migran, dijo Cerchio.
Después de que se publicó su monografía en el 2015, en el que describía más de 40 rorcuales vistos en el mar y expandía su hábitat más allá del indo-pacífico, Cerchio dijo que la gente empezó a enviarle fotos de ballenas similares.
“Poco a poco se volvió claro que habían muchas más allá afuera que podían ser estudiadas y contabilizadas”, dijo.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO