Temen polacos futuro de bosques antiguos

30 de Abril del 2019

BIALOWIEZA, Polonia – El lecho del bosque está tapizado de árboles caídos.
Debajo de las hojas en estado de putrefacción, miles de especies de insectos se alimentan.

Temen polacos futuro de bosques antiguos

BIALOWIEZA, Polonia – El lecho del bosque está tapizado de árboles caídos.
Debajo de las hojas en estado de putrefacción, miles de especies de insectos se alimentan. Hay hongos de muchas especies que sólo crecen aquí y cada año se descubren más. Más de 200 especies de aves llenan el aire con sus trinos.
“Hay más vida en una pícea muerta que en una viva”, dijo Rafal Kowalczyk, director del Instituto de Investigación de Mamíferos de la Academia Polaca de Ciencias, en un recorrido reciente por el Bosque de Bialowieza, uno de los últimos bosques primigenios de Europa.
Ha pasado más de un año desde que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ordenó que se suspendiera la tala en el bosque, al dictaminar que representaba una amenaza evidente para el sitio declarado Patrimonio Mundial por las Naciones Unidas.
La ley significó una derrota para el partido Ley y Justicia que gobierna en Polonia. En un inicio, Varsovia desafió la orden del tribunal, hasta que enfrentó una multa de 100 mil euros (aproximadamente 124 mil dólares) por cada día que violara la ley.
La porción protegida del Bosque de Bialowieza, que cubre unos mil 425 kilómetros cuadrados y se extiende a la vecina Bielorrusia, fue el patio de recreo de la realeza y los nobles europeos durante mucho tiempo. Se salvó del destino de muchos otros bosques del continente, la mayoría de los cuales fue talado.
Bialowieza ha permanecido silvestre e incontrolable. Fue escenario de una de las mayores victorias de la conservación ecológica del continente —la reintroducción del bisonte después de que el último rumiante en libertad fue cazado en 1919. Hoy el bosque es hogar de la manada más numerosa de bisontes de Europa.
Sin embargo, una criatura mucho más pequeña desató la lucha de la explotación forestal: el pequeño escarabajo escolitino peludo.
El macho perfora el árbol, creando una cámara donde se apareará con varias hembras, que a su vez depositan docenas de huevecillos en la cámara. Las larvas se alimentan del tejido vascular del árbol, frecuentemente matándolo. Los inviernos más cálidos, ocasionados por el cambio climático, han permitido que la población de escarabajos se dispare.
Para 2016, estaba claro que la plaga estaba devastando grandes tramos de árboles. Para muchos científicos, lo mejor era dejar que la naturaleza siguiera su curso.
“El escolitino ha sido parte del ecosistema durante cientos de años”, dijo Adam Bohdan, biólogo del Wild Poland Foundation. “Este fenómeno es una adaptación natural a la nueva situación climática”.
Pero el Gobierno polaco no se mostró de acuerdo, ordenando una campaña de explotación forestal a gran escala. Llegaron manifestantes al bosque, formando barricadas humanas para tratar de detener la maquinaria. Pero no fue hasta que el tribunal europeo amenazó con imponer sanciones que cesó la tala.

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