El frustrado suicidio de Yuri Buenaventura

El frustrado suicidio de Yuri Buenaventura

26 de Enero del 2017

Desesperado por tantas adversidades que le llegaban “por cuotas”, entre otras que cada semana se rompiera su bongo, Yuri Buenaventura se lanzó al río Sena, en un día de invierno y un frío terrible que calaba los huesos.

Decidió que lo mejor era poner freno a su existencia sufrida en un Paris bien distinto al calor físico y humano de su Buenaventura, tras varios meses de buscar un éxito que resultaba casi imposible. Semanas atrás había abandonado sus estudios de economía, convencido de que la vida no exigía otra cosa que el amor y la música.

¡Y se salvó¡

Por cosas de Dios y cuando esperaba despertarse en el más allá, volvió a respirar forzadamente, con un alarido como los ahogados exhalan vida y clemencia al tomar una bocanada de aire, después de desprenderse del agua que los quiere matar.

Yuri Buenaventura, quien logró triunfar con su música en Francia y se convirtió en figura mundial, para orgullo de los colombianos, habló una hora con Roberto Pombo, en una deliciosa tertulia que resultó tan fluida como el baile artístico de una pareja entrenada, que se conoce de memoria los pasos.

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Los asistentes al teatro Adolfo Mejía, de Cartagena pedían no detenerse en el diálogo, el primer gran evento del Hay Festival, que este año celebra su edición número doce.

Yuri (en homenaje al cosmonauta ruso Yuri Gagarin, primer hombre en el espacio) cambió su apellido Bedoya –el de pila, el de su padre, don Manuel- por Buenaventura, en homenaje a su ciudad natal. Y no sólo resultó más “musical” sino que se volvió fácil para quienes en el mundo siguen su música.

Y contó la historia de su vida, cómo se sucedió el éxito de “Ne me quitte pas” versión del clásico de Michel Fugain, y algunas canciones de su autoría, compuestas a golpe de oído, de sufrimiento –encerrado en un pequeño cuarto- donde la sala estaba debajo del lavamanos.

Habló de los primeros negros en el continente –prisioneros pero no esclavos- y exaltó su raza, sus orígenes, su gente. Cuando regresó derrotado a Buenaventura, dispuesto a manejar un taxi y contra sus promesas y perspectivas de vida, retornó a París para proseguir con su sueño musical. Un casete grabado a medias, que pusieron en una emisora, que un personaje de Universal escuchó accidentalmente, detonó el milagro.

Yuri Buenaventura –de la mano diestra de Pombo-  contagiaron al auditorio de una deliciosa música de optimismo, con brochazos de humor espontáneo, fruto de experiencias duras, narradas con desparpajo y humildad.

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* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de Edgar Artunduaga de la sección Sal y Dulce de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.