Los hipopótamos que caminan por las calles de Doradal

Los hipopótamos que caminan por las calles de Doradal

14 de septiembre del 2017

Lo que para muchos puede ser un sueño: ver animales en su hábitat natural en las densas sabanas de África, para los habitantes de Doradal, un corregimiento del municipio de Puerto Triunfo, en Antioquia, es algo que ya forma parte de su cotidianidad. 

Aunque parezca increíble, en esa zona del Magdalena Medio antioqueño, ubicada a escasas tres y horas y media en carro de Medellín, la comunidad ya se acostumbró al espectáculo de observar a estos enormes mamíferos por las calles.

Estos ejemplares fueron propiedad del capo de la droga Pablo Escobar, que además de ser uno de los narcotraficantes más famosos del mundo, era bien conocido por sus extravagancias.

Para la década de los 80, Escobar instaló en su hacienda en la región (que hoy se conoce como el Parque Temático Hacienda Nápoles) un zoológico con varias especies africanas, incluyendo jirafas, elefantes y los famosos hipopótamos.

Y es que es tan cotidiano ver estos animales caminar por las calles de este corregimiento, que sus habitantes en ocasiones ven a estos paquidermos como mascotas y sin la menor capacidad de asombro.

Esto lo demuestra un video publicado en las redes sociales por el usuario Kno Kastaño, donde se ve a uno de ellos deambular por las vías de Doradal con toda la tranquilidad del mundo. 

Lo que más sorprendió a los internautas es la serenidad de los porteños al estar tan cerca de estos gigantes, que son bien conocidos por su agresividad. 

David Echeverri, Biólogo de Cornare, comentó que desde hace dos años este tipo de escenas son tan comunes que ya ni sorprenden. 

Desde su llegada a Nápoles, los animales se reprodujeron con tal facilidad que hoy suman unos 50 ejemplares.

Los que merodean por el corregimiento alcanza hasta las dos toneladas de peso, y lo que debe recordar la comunidad es que son muy territoriales y feroces.

“Están sueltos y son la manada en estado salvaje más grande del mundo fuera de África”, le contó a Kienyke.com. 

Echeverri, quien trabaja hace varios años en Cornare y ha estudiado el comportamiento de esta especie, manifestó que aunque presenten un comportamiento sereno, las personas no se deben confiar, porque estos son animales salvajes, se pueden sentir amenazados por cualquier situación y, por lo mismo, pueden ser agresivos.

Por fortuna, hasta la fecha no hay registros de agresiones o lesiones causados por los hipopótamos a la población.

“Esos son animales ‘asilvestrados’ [animal domesticado que se vuelve salvaje]. Como están en un terreno sin cerrar, cada tanto alguno de ellos se desplaza por la zona. Hemos tenido muchos reportes de cercas dañadas, pero ya los pobladores identifican por dónde circulan”, explicó Echeverri.

¿Por qué deambulan por las calles de esta pequeña población?

La respuesta es simple, estos los hipopótamos rondan por lugares cercanos a su hábitat porque no están encerrados debido a que no revisten peligro para los humanos fuera del agua.

En la actualidad, se estima que hay en esa zona cerca de 50 de ellos, pero no se puede precisar con certeza el número porque viven en manadas y porque permanecen la mayoría del tiempo debajo de las aguas del río Magdalena.

Por ser de una especie foránea, que desequilibra el ecosistema local, desde Cornare se estudió hace algunos años la posibilidad de sacrificarlos a todos, pero un fallo de un juez de la República impidió que se atentara contra sus vidas. 

Uno de los planes de contingencia de las autoridades para frenar su reproducción es la esterilización, contó Echeverri, aunque esta es una labor difícil porque andan en grupos, de ahí que solo a cuatro de ellos se les ha podido practicar este procedimiento. Además de ser una práctica muy costosa.

Otra de las soluciones que se contempla desde las autoridades departamentales es contar con el apoyo financiero y la experiencia de organizaciones internacionales que se dediquen a la captura y traslado de fauna salvaje.

Este experto agregó que si bien los hipopótamos buscan estas aguas, no se quedan allí por mucho tiempo porque no es un lugar tranquilo, aunque ya se están acostumbrando a las luces de las casas y a la gente, deciden irse a otros lugares.

Los habitantes de Doradal aprendieron a vivir con este particular vecino que muchos solo pueden observar en un zoológico o si tienen el privilegio de hacer un safari en el continente africano.

Los que no se acostumbran son las especies nativas, como el manatí y la nutria, que se han visto desplazadas por el gigante que ocupa su hábitat natural.